Testimonio Claudia Fehland /Ernesto Trincado

Compramos un sitio en Chicureo, lejos del ruido y cerca de la ciudad, en esos días ya éramos una familia con tres niños. Tres años mas tarde, después de muchas conversaciones, discusiones y desvelos resolvimos construirnos una casa y cambiar nuestro estilo de vida citadino por uno distinto con todas sus virtudes y defectos. En ese momento aparecieron todas las dudas unas propias y otras transmitidas por terceros con buenas intenciones y malos augurios:

¿Qué estilo de construcción queremos?
¿Nos alcanzan nuestros ahorros?
¿Cuáles son los costos ocultos de esta aventura?
¿Sobrevivirá nuestro matrimonio este proyecto?
¿Qué arquitecto……..qué constructora?

Después de mucho buscar y mirar llegamos a José Riesco y Casas Alberta. Cuando decimos buscar y mirar es verdad, fuimos a ver cerca de 20 constructoras y conversamos con a lo menos 5 arquitectos, sin lograr sentirnos interpretados. Inicialmente el tipo de construcción nos mereció algunas dudas: ¿madera, estilo canadiense? Finalmente decidimos emprender vuelo y en Septiembre del 2000 partimos con José diseñando la casa. Todos (niños incluidos) nos sentimos plenamente comprendidos e involucrados en el diseño de nuestra casa, y los planos resultantes fueron la interpretación del sueño familiar. Paralelamente existió siempre una muy estrecha relación con la constructora, que iba evaluando los costos y manteniéndonos en nuestra realidad. Debemos destacar que los costos mostrados fueron siempre muy transparentes, por lo que nunca existieron sorpresas desagradables. En febrero empezamos a construir, con un plazo de entrega fijado para septiembre. Nuevamente aparecieron los buenos deseos y malos augurios de nuestro entorno, pero nosotros ya estábamos embarcados y habíamos logrado establecer una relación de confianza con la empresa. Para sorpresa de muchos, incluso nosotros, el 6 de septiembre nos cambiamos a nuestra nueva casa, completamente terminada y sin ningún maestro en el entorno. Queremos destacar en forma especial la calidad de los recursos humanos de la constructora (desde gerentes hasta jefe de obra y maestros), todos con una disposición muy positiva para escuchar las sugerencias, reclamos, dudas y otras brutalidades de la familia completa. Además durante la construcción nunca aparecieron gastos desconocidos o inesperados e incluso en temas de decoración recibíamos siempre el apoyo del arquitecto.

A estas alturas ya llevamos casi tres años en nuestra casa y jamás hemos tenido un problema. Una de las características más destacables de la constructora es su orientación al cliente en todo lo relacionado con la post-venta. Ante cualquier problema o duda, que son muy pocos y de lo mas normales, nos visitan.

Claudia Fehland /Ernesto Trincado